La iconoclastia bizantina

André Grabar fue un historiador del arte francés de origen ruso. Nació en Kiev el 26 de julio de 1896 y  falleció el 3 de octubre de 1990 en París. Profesor de arqueología bizantina en el Collège de France y miembro de la Academia de las inscripciones y lenguas antiguas, se le considera uno de los fundadores de la historia del arte bizantino en el siglo XX. Entre sus obras cabe destacar: L’empereur dans l’art byzantin (1936),  Martyrium (1943),  Le premier art chrétien (1967),  Los orígenes de la estética medieval, Las vías de la creación en la iconografía cristiana y  L’iconoclasme byzantin publicado en1957. Este último fue editado en  España en 1998, por  Akal, con el titulo La iconoclastia bizantina.  Etimológicamente, el término iconoclasta se refiere a quien practica la iconoclasia, esto es a quien destruye pinturas o esculturas sagradas, los iconos. El libro presenta tres actos de la Historia. En la primera parte Grabar escribe sobre el problema de la imagen religiosa antes del inicio de las persecuciones a los iconos por parte de los emperadores bizantinos. En la segunda parte el autor reflexiona sobre la suerte de la imagen sagrada durante las persecuciones y la tercer acto  trata sobre las arte Para  la mentalidad bizantina los iconos (pinturas de Jesús, la Virgen y los santos) eran mucho más que una simple imagen, como ocurre en el arte occidental. Más que una representación, eran una teofanía (una revelación de lo divino) que se aproxima mucho a lo que significaban las reliquias en el mundo occidental. Esta característica, desde la creación de los iconos  hasta su propia contemplación, será una de las  causas de una cruenta contienda  En el prefacio del libro Grabar inicia el texto con esta frase: Bizancio vio morir a gente por las imágenes. El libro está muy argumentado y documentado, incluso con imágenes. La traducción es excelente y ha sido realizada por Ana López Álvarez y revisada por Juan Calatrava. Más que un libro, como sugiere el subtitulo es un dossier arqueológico.